Ha de ser triste ser Alberto Servat y vivir escribiendo para un pobre diario como El Comercio de Lima que no tiene un público suertudo y londinense como el The Guardian o el The Sentinel, que sale de su casa, toma el metro o el bus, paga su entrada y se sienta a ver Evita, repuesta en el teatro, y repuesta de su vulgarización cinematográfica con Madonna, esa chola, que con 10 lucas puedes ver en cualquier cine de barrio de Comas o de San Isidro.
Hoy volví a comprar El Comercio, "a ver" me dije, "me daré una oportunidad para rconciliarme con este diario en el que de niño leí cuentos peruanos (una hermosa sección que coleccioné con la pasión con que coleccionaba los álbunes de Navarrete de los Picapiedra) y donde un día trabajé, incluso con el pobre de Servat, que entonces no recuerdo a qué se dedicaba, pero que cada cierto tiempo se tomaba su avión y se iba a Nueva York, a respirar la vida que se merece, y a visitar los teatros que le corresponde.
Y me parecía magnífico que lo hiciera, porque, la cultura está allá, como puede verse leyendo Luces, o sea "Stephen Hawking se divorcia otra vez" tema que quizá modifique una vez más la comprensión que tenemos de la realidad cuántica, o el "Retrato de Kate Moss alcanza cifra récord", asunto que a lo mejor determina un antes y un después de lo que en pintura se hará a partir de este fenómeno.
La cultura que Servat nos ayuda a conocer (a lo mejor cree que los los cholísimos lectores de El Comerciono no tenemos cable o no tenemos internet ) está allá.
Aquí, como puede inferirse, sólo hay una sarta de insípidos productores de sentidos locales: periodistas, actores, pintores, escritores, poetas, cineastas, músicos que acaso existen cuando los que saben de estas cosas (que siempre están allá) les dan partida de nacimiento "Cine peruano presente en Los Ángeles" eso sí que tiene sentido, si allá te ven, existes acá, ya pueden hablar de ti en Luces, y te puede comentar Servat y sus subalternos.
Yo creo que Servat es colaborador de El Comercio, creo que él vive en Londres o Nueva York y por alguna extraña razón domina la sección de espectáculo y cultura del Decano. Quizá lo embarga la misma desazón que le hizo decir a un personaje de Bryce (o a algún familiar suyo, ya no sé) "por qué no vendemos este país y nos compramos algo más decente en Europa".
Servt sería feliz siendo redactor del New York Times, y yo creo que su prosa elemental, de divulgador de cultura, bien podría encontrar algún lugar en la sección de efemérides de ese diario: Servat habla inglés, y a lo mejor también escribe.
Pero su chola realidad es que trabaja en el peruanísimo El Comercio. Sus jefes deberían pedirle perdón por darle tan poca cosa y nosotros agradecerle por la gran cultura que sin él, no conoceríamos (claro, está todo en Internet, pero no se lo digan, para qué... de qué podría escribir entonces, para qué añadirle una desazón más a su vida que la de vivir en esta ciudad que no le dice nada).


